Un tren de lujo para disfrutar de un viaje diferente en Asia

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Eastern & Oriental Express

Las prisas, la realidad efímera, el poco tiempo, el estrés, la vida acelerada… éstas son sólo un ejemplo de las constantes que predominan en nuestra vida actual. De hecho, los viajes más rápidos unen dos puntos que, a una distancia abismal, ofrecen al pasajero un trayecto que se termina con un abrir y cerrar de ojos. Pero, ¿eso es lo que realmente nos hace disfrutar del viaje?

Para recuperar las viejas costumbres nace el Eastern & Oriental Express, un tren de lujo que une la ruta Bangkok-Singapur en un trayecto que destaca por su comodidad y sofisticación. El tren fue inaugurado en 1993 pero ha sido remodelado a lo largo de estos años hasta convertirse, actualmente, en una experiencia única. Desde la estación de Hua Lamphong, el recorrido permite que el pasajero disfrute de un viaje relajado y observe, con todo detalle, los exóticos paisajes que se van sucediendo hasta llegar a Woodlands Road, en Singapur.

Partiendo del gentío de un Bangkok muy bullicioso, todos los pasajeros son recibidos por un elegante mayordomo que los acompaña hasta su particular reserva. Los compartimentos están minuciosamente equipados, como si de una suite se tratara. En menos de 3 m² se aglutinan los accesorios imprescindibles: una litera, la ducha, el aseo, un armario y el aire acondicionado.

Las horas pasan dentro de este tren a un ritmo tranquilo y sosegado. Pero el paisaje es tan espectacular que no puede aparecer ni una pizca de aburrimiento. Cuando la cena está lista, los turistas son llamados a aposentarse en las distinguidas mesas del restaurante, siempre vestidos de etiqueta. El glamour está servido y la estancia no es menos espectacular: las paredes están hechas de laca china y tailandesa, con espejos grabados y unos manteles relucientes, así como una vajilla de porcelana y plata que te dejará con la boca abierta. El chef francés Yannis Martineau es el encargado de dar el sabor justo y necesario que requieren los platos franceses de inspiración asiática.

Por si esto fuera poco, el tren dispone de una biblioteca donde se pueden leer unos libros muy especiales y, además, hay un observatorio que permite a los turistas vislumbrar el paisaje de palmeras y selvas que ofrece Malasia. Los templos budistas, las enormes mezquitas, las colinas o los búfalos entre bananos y cocoteros son algunos de las maravillas que el horizonte ofrece. Junto con los paisajes, el tren también tiene un amplio abanico de actividades, entre las cuales podemos destacar el viaje en autobús hasta la isla de Penang, un lugar donde los malayos, los chinos y los indios conviven en perfecta armonía.

Vía: La Vanguardia

Foto:Train Chartering & Private Rail Cars

 

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