Recorriendo islas y atolones en la Polinesia Francesa

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Isla Rangiroa

Visita la isla de Tahití o el atolón de Bora Bora, en la Polinesia Francesa, y lo más probable es que regreses con la sensación de haber estado en el paraíso y con mil y una instantáneas de atardeceres de colores intensos.

Sin embargo, esos lugares son solo la punta del iceberg, las destinaciones más concurridas de un conjunto de islas de belleza extraordinaria, la mayoría de ellas apenas tocadas por los resorts y la mano del turismo.

Son 118, en total, los atolones e islas que pueblan la Polinesia Francesa, la cual cubre, en el sur del océano Pacífico, un área casi tan grande como Europa. Un destino exótico al que muchos llegan en viajes organizados, sin detenerse más allá de los collares de conchas y los aceites de Monoi. ¿Te gustaría descubrir qué se extiende más allá de Tahití?

Desde el aeropuerto de la isla, puedes tomar aviones y barcos que conectan con muchas de las pequeñas islas vecinas. La de Taha, muy popular, lidera las exportaciones de la Polinesia, desde perlas hasta aromática vainilla. Ésta es una isla dominada por el lujo, donde puedes acudir a restaurantes construidos entre los árboles o dormir en bungalows situados sobre las transparentes aguas de un lago.

No muy lejos, al atolón de Rangiroa se lo conoce como ‘la laguna infinita’. Además de ser el centro de producción del vino de la Polinesia, paseando por los parajes del atolón tendrás ocasión de ver a tigres, tiburones martillo, delfines y tortugas.

¿Sabías que la palabra ‘tatuaje’ se originó en la Polinesia? Si viajas a la isla de Fatu Hiva, todavía encontrarás tribus con la piel recubierta por completo de tatuajes, las mismas que, siglos atrás, propiciaron que este arte se extendiera a Occidente. Al mismo tiempo que descubres la mitología de las islas, pasearás entre las frondosas junglas y los estrechos valles, la esencia de la Polinesia.

Si te gusta bucear, tu destino es Rurutu, ‘La isla de las ballenas’. Está rodeada por espectaculares acantilados de coral, y ofrece una de las experiencias de buceo más increíbles de la Polinesia, entre playas de arena blanca y aguas cristalinas. Durante los meses de julio y agosto, el coral atrae a las ballenas, que llegan hasta aquí para aparearse y protagonizan un espectáculo singular.

Hiva Oa, Nuku Hiva o Huahine son otros ejemplos de cómo la belleza natural de la Polinesia continúa preservándose, hoy en día, en sus bellísimas islas y atolones.

Fuente: CNN Travel

Foto / Dany13

 

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