Prueba el relax en los baños turcos

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Algo exótico para hacer en tu próximo viaje a Turquía es tener la experiencia de un momento de relax en uno de los baños turcos. Antes de animarte, tienes que saber algunos tips sobre cómo son las costumbres en estos spas tradicionales.

Por lo general los baños turcos están divididos en sectores para hombres y mujeres, por lo que en algunos encontrarás usuarios sin ropa alguna. No por eso, los trajes de baño dejan de ser bienvenidos cuando concurres a uno.

Después de pagar en la entrada, dan un par de sandalias, una toalla para cubrirte pequeña que se llama peştemal y un keşe. Una vez que tienes todos los implementos, estás listo para entrar en el recinto. Como puedes esperar, es un cuarto caldeado desde una plataforma de mármol en el centro sobre el cual se eleva un techo abovedado. Rodeando el centro del recinto hay fuentes por donde corre agua cálida que ayuda a mantener el ambiente húmedo y cálido.

En un principio, para aclimatarte a la temperatura –que puede ser sobrecogedora- tira el peştemal en el piso y tiéndete allí para acostumbrarte al ambiente. Dependiendo de las instalaciones de los hamam, puede haber una tina caliente o bien una piscina.

A diferencia de un sauna, vienes a un baño turco a bañarte, valga la redundancia. Luego del reposo, un empleado te invitará a limpiarte. Él o ella, derramará agua tibia sobre tu cuerpo, frotará la piel con el keşe, y enjabonará. Luego se momento para un breve masaje.

El empleado también se ocupará de lavar tu rostro y cabello. Luego del baño, puedes volver a reposar en este lugar algo parecido al limbo. Cuando lo decidas, puedes pasar al lounge donde secarte y vestirte. Muchos hamams ofrecen te, café y snacks para que disfrutes mientras terminas de relajarte.

Sin dudas, un momento para desconectar por completo, haciendo algo muy típico de la cultura y sumamente beneficioso para el viajero. En Estambul hay varios hamams que merecen ser visitados, a tarifas que varían entre los 20 a los 70 dólares.

Los edificios donde se encuentran los baños turcos fueron construidos en 1556, 1584 y el siglo XIX, por lo que no dejes de sentir la historia en los muros de estos lugares históricos. De esta manera encuentras una forma original de agasajar a tu cuerpo y distender la mente, en un entorno realmente distinto a lo que estás acostumbrado.

Imágenes Javier Pietro en Flickr

 

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