Piran, la joya del adriático

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Piran

Alguna vez has pensado en coger las maletas e irte a viajar, sin un destino claro pero con las ideas claras: descansar, disfrutar de la vida, relajarme y reencontrar lo que te gusta de este mundo.  Pues estás de enhorabuena porque ya tienes el destino que te faltaba. Tu lugar es Piran, un pequeño pueblo de Eslovenia que tiene todo lo que buscas reunido en unos pocos kilómetros de costa.

Piran parece que se ha escondido del tiempo y su intratable tiranía. En este pueblo las casas son de otra época, apenas encontramos edificios modernos, los grandes palacios venecianos imponen su estilo en este lugar. Un sitio donde la manera de entender la vida también es distinta a la que estamos acostumbrados. Sus habitantes siguen viviendo de cara al mar, la inmensa mayoría son pescadores y el resto trabajan en sectores intrínsecamente relacionados.

En los últimos años Piran está cogiendo relevancia en el panorama turístico tanto nacional como internacional. Por suerte aun no es un destino masificado ni mucho menos por lo que si decidimos visitarlo podremos ver sus maravillas y sobre todo ver cómo es la auténtica forma de vivir de los locales. De visita obligada es el puerto pesquero, donde podremos comprar las delicias del mar al mejor precio.

Precisamente uno de sus habitantes más ilustres es Giussepe Tartini, un fantástico compositor y violinista que con su arte ha conseguido que la ciudad caiga rendida a sus pies. El centro de Piran es la Plaza Tartini, un majestuoso lugar por dónde empiezan y acaban todos los paseos. Pero esta maravillosa ciudad cuenta con más monumentos asombrosos capaces de provocar que les hagas decenas y decenas de fotografías.

La ciudad fue conquistada por la República Veneciana y se convirtió en un fuerte amurallado que en su interior resguardaba una avanzada villa. Un lugar que captó la atención de los venecianos que la consideraban como una de las joyas de su corona. El emblemático arte de esta república no tardo en llegar a la península y nos deja impresionantes mansiones construidas siguiendo los cánones artísticos venecianos.

Piran nunca ha olvidado su pasado italiano, prueba de ello es que en la ciudad aun se siguen hablando de manera natural tanto el esloveno como el italiano. Un capricho para los turistas que les hará reconciliarse con el mundo y volver a casa con las pilas cargadas y sabiendo que algún día volverán a pisar aquella tierra que les maravilló.

Vía: Portoroz

Imagen: Project 1080

 

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