Lo que París esconde

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Paris

La ciudad de la luz donde el amor parece encontrar su lugar en el mundo tiene algo no tan bonito pero igual de vistoso. Un secreto que durante años las autoridades guardaron en secreto para evitar revueltas de la población parisina. Se trata de las catacumbas de París, más de dos kilómetros en los que los huesos de los fallecidos en la capital de Francia se amontonan en túneles. Un espectáculo macabro en el que los esqueletos se han colocado de manera decorativa.

La historia de las catacumbas de París es rocambolesca y para encontrar su origen nos hemos de remontar al siglo XVIII. Una peligrosa epidemia atacaba la ciudad, los médicos tras tratar a muchos enfermos lograron concretar un perímetro en el que las personas se contagiaban. Se trataba de los cementerios, estaban convencidos que uno de los focos más importantes de las epidemias venía de los campos santos.

Ante el descubrimiento las autoridades actuaron con celeridad. Aprovecharon los túneles que años atrás se habían excavado como canteras de piedra caliza para construir edificios emblemáticos de París para trasladar allí los cadáveres y evitar infecciones. De esta manera trabajadores del ayuntamiento empezaron a trasladar los restos de los fallecidos a veinte metros bajo París.

Las carretas salía a la madrugada protegidos de miradas indiscretas que podían destapar la trama. Al amparo de la noche se hacían decenas de viajes de los cementerios a las catacumbas. Uno de los trayectos más repetidos es el del Cementerio de los Inocentes cerca de Saint-Eustache al distritos de Montparnasse, Montrouge y Montsorius, que es dónde se encuentran las restos óseos. 

No obstante aunque las carretas no pararon de hacer viajes de los campos santos a las catacumbas no fue hasta 1810 cuando se empezó a pensar en la decoración y los huesos se apilaron buscando la belleza estética. Las catacumbas de París son uno de los lugares tétricos más visitados del mundo, están abiertos al público, se puede hacer un tour en el que se recorren cerca de dos kilómetros y dura unos cuarenta y cinco minutos. Durante la visita, recomendable para personas con agallas, se pueden leer mensajes que hablan de la vanidad y de la fragilidad de la vida humana ante las leyes de la naturaleza. Uno de los mensajes más conocidos e impactantes lo encontramos en la entrada, “Detente, este es el poder de la muerte”. Un lugar que sin duda hace reflexionar sobre el peso del ser humano en la Tierra y de lo que es capaz de hacer.

Vía: Les Catacombes

Imagen: Ken and Nyetta

 

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