Lisboa, una ciudad cargada de encanto
Por Juan Luis Pérez, el 22 de julio de 2009
Conocer Lisboa, en Portugal, es adentrarse en una ciudad especialmente bella, alegre y divertida, cargada de historia y modernidad al mismo tiempo. Un sitio donde tanto el turista como el residente se sienten especialmente cómodos y en donde se puede disfrutar tanto del día como de la noche.

Ciudad con encanto
Gracias a la cercanía y a la facilidad para viajar (ya sea en avión, tren, bus o auto) desde España es importante la cantidad de visitantes que se acerca a conocer y disfrutar de esta bella ciudad portuguesa y que utilizan los servicios de hoteles en Lisboa.
Si bien Lisboa tiene playas muy cercanas que favorecen a los turistas que gustan de pasar unas vacaciones tirados al sol (sumándole las privilegiadas condiciones climáticas), Lisboa es una ciudad que vale la pena conocer más en profundidad. Caminando por sus calles y recorriendo las diferentes zonas, podrá descubrir lugares hermosos que muy poca gente tiene en cuenta cuando llega al país.
Conocer un poco del pasado de la ciudad no es nada complicado puesto que si uno se dispone a recorrer las rectas calles de Baixa, la zona principal del casco histórico, remodelado luego del terremoto de 1755, podrá encontrar diversos espacios de gran importancia para la ciudad como, por ejemplo, las dos famosas plazas Restauradores y Rossio.
Esta zona es, además, un sitio de encuentro para los habitantes de la ciudad pero, también, para los turistas. Esto se debe a la gran cantidad de comercios y hosterías que se pueden encontrar a los alrededores. Un gran lugar para disfrutar de los aspectos más íntimos de la vida cotidiana de la gente del lugar.

Monumentos en Belem
Alejándose un poco de Baixa, otra de las zonas más significantes de Lisboa es Belem. Un lugar, muy cercano al río Tajo, donde no sólo podrá obtener una vista hermosa del lugar sino, también, visitar algunos de los monumentos más importantes de Lisboa. Se trata de la Torre de Belem, el Monumento de los Descubridores y el Monasterio de los Jerónimos.
Es sumamente interesante recorrer y conocer un poco más sobre estas preciosas edificaciones que le otorgan un carácter histórico de gran valor a la ciudad. Dar un paseo por las calles de Belem es una de las citas obligadas para todo aquel que se anime a conocer los aspectos más recónditos de Lisboa.
Ya sabe, aproveche a hacerse una escapada o planee unas espectaculares vacaciones en un lugar distinto, mágico y encantador. Conozca Lisboa y no se arrepentirá.

22 de julio de 2009 a las 10:31
Lisboa tiene un encanto especial, ese toque de ciudad usada embriaga. Al ver la Torre de Belén me he acordado de los deliciosos pasteis de Belen, solo por degustar uno de ellos volvería.
Saludos
5 de agosto de 2009 a las 21:10
Tienes toda la razón y la describes perfectamente. En términos generales todo el terrtorio portugués es tá impregnado de un atmósfera especial.