La ciudad dorada de la India
Por Juan Luis Pérez, el 3 de octubre de 2009
Si este invierno no quiere hacer un viaje de esquí, una ciudad que parece extraída de un cuento de hadas de tiempos legendarios que nació del polvo del desierto. Esa es Jaisalmer, al noroeste de la India, cerca de la frontera con Pakistán.

Apodada como la “ciudad dorada” por estar labrada en piedra arenisca amarillenta y que adquiere tonalidades doradas al atardecer. Esta situada en el estado de Rajastan en medio del desierto de Thar.
Esta ciudad que se ubica sobre la colina Trikuta y muy cerca del lago Gadi Sadar, fue fundada en 1156 por Rawal Jaisal y es la capital de la casta Bhati, una tribu guerrera. Su ubicación estratégica sobre la ruta comercial de las especies hizo que el lugar perdurara como un importante poblado en el desierto.
Este lugar que estuvo relativamente aislado se puede observar un notable grado de preservación de sus construcciones tradicionales y de grandes monumentos que forman parte del atractivo cultural, histórico y turístico.
El más importante es la fortaleza medieval de barro conocida Fuerte Jaisalmer, que significa “Fuerte de la colina Jaisal”, y que constituyo un escenario de numerosas batallas y que resguarda un palacio real, templos y numerosas mansiones privadas que perteneció a ricos comerciantes o banqueros.

A esto se debe agregar el ostentoso lujo del interior del palacio de finas cortinas de seda a la que se agrega los más bellos frescos, esculturas y muebles de excelente calidad que fueron fruto del inicio del comercio con Europa por parte de los señores de Jaisalmer.
También hay numerosos museos y otras prodigiosas construcciones como el Havelis Patwon, un lugar que es muy visitado por los turistas por tener encantadores detalles de piedra tallada en los balcones.
Pero más allá de la belleza construcciones el turista que visita Jaisalmer puede denotar la verdadera obra de arte que realmente constituye esta ciudad que supo adaptarse al clima agreste del desierto.
Con su sofocante calor de verano durante el día, las noches frías del invierno y las envestidas tanto de las fuertes tormentas de arena, como los ataques de las distintas tribus aledañas que la saquearon en varias oportunidades.
Por haber tenido una economía basada en el comercio llego a estar bajo la dominación inglesa. La caída y abandono de esta ciudad se debió, con el fuerte desarrollo portuario de Mumbay
Esta ciudad volvió a resurgir gracias al turista que invita a asombrarse con la belleza de este pueblo construido en el desierto, que supo convivir en armónicamente con la naturaleza.
Fotografías: Cirque du Pablo en Flickr.
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