Innsbruck: la ciudad que ofrece esquí sin salir de su centro histórico

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Innsbruck

Seguramente con el frío que hace, a más de uno se le habrá ocurrido que en invierno, bien nos merecemos unas vacaciones. Y las vacaciones más clásicas para esta temporada, son sin duda las relacionadas con la nieve y los deportes que tienen lugar en ese entorno. Y hay muchos lugares dentro de Europa en los que se nos ofrecen planes de esquí y otras opciones de ocio deportivo. Pero casi todos ellos tienen un problema. Para ir a la montaña, tenemos que recorrer unos cuantos kilómetros, lo que supone que hay que madrugar, compaginar horarios y en ocasiones, renunciar a otro tipo de planes por falta de tiempo. Sin embargo, hay ciudades que ofrecen todos los pros y ninguno de esos contras. Y hoy hablamos de Innsbruck.

Uno puede elegir Innsbruck como destino de vacaciones y obtener lo mejor de las dos cosas. Lo mejor de poder estar alojado en la ciudad, con todos los planes que ello implica, y lo mejor de tener las pistas accesibles a pie. Es más, no es nada extraño ver a turistas y locales, con sus esquí y material de invierno echados al hombro para subir al remonte que está muy cerca del centro histórico, y que nos llevará al pie de la pista.

Yo he tenido la suerte de poder pasar unos días en Innsbruck, y pese al frío que corta la piel por estas fechas, es una ciudad fantástica. Recorrer sus calles, conocer a su gente, y disfrutar de lo que nos ofrece en el centro histórico no tiene precio. Pero poder subir a la montaña, con un pase que compras directamente en la estación, y hacerlo olvidándote prácticamente de horarios, y de otros transportes alternativos es una experiencia difícil de encontrar en otro sitio.

Para aquellos que además aman la nieve, pero no tienen pensadas vacaciones relacionadas con los deportes de invierno, el remonte que nos lleva a las pistas tiene dos paradas intermedias. La primera de ellas en el que es el zoológico situado en lo más alto de toda Europa. Aunque no es demasiado grande, podrás ver especies del continente, y con un poco de suerte, su oso pardo aún no habrá hibernado. En la siguiente parada, hay una casita muy de las montañas en la que puedes pararte a disfrutar de un café o chocolate calentito, o comprobar lo buena que está la gastronomía del Tirol. Como ves, el plan es válido para todo tipo de viajeros. ¿Te apuntas?

Imagen: Javier Lastras

 

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