Falolandia en Islandia
Por Dalith Colordo Prutsky, el 22 de octubre de 2008
Los museos son parte importante de toda ciudad que se digne llamarse moderna y civilizada. Estos lugares cuentan las diferentes historias de la ciudad o país que lo albergan: la historia natural, la historia cultural, la historia artística o tantas otras.

Para un pintor o escultor, es una feliz noticia que decidan exhibir su obra en un museo. Sin embargo, en el frío país de Islandia existe un museo del que dudamos que algún hombre se sienta feliz de exhibir su “obra”. Se trata del Museo Falológico o simplemente llamado Faloteca, en el que se muestra penes de distintas especies de mamíferos y también algunos de ficción.
La duda de si algún hombre está dispuesto a mostrar su “obra” se despejó cuando el americano Pall Anderson de 93 años de edad, firmó una declaración jurada en la que afirma donará su pene al museo en cuanto haya muerto. Sigurour Hjartarson, ex profesor de historia, fundador y actual director del museo, nunca pensó alegrarse tanto ante la noticia que recibiría un pene. Su alegría aumentó cuando tres hombres más se sumaron a la lista.
El falo de un homo sapiens es el único ejemplar que no exhibe el museo -al menos por ahora-, y por el momento posee una colección de 245 ejemplares de diferentes especies, algunos embalsamados en formol, otros disecados.
La finalidad del museo según su fundador, Sigurour Hjartarson, “era crear un refugio donde la gente puede realizar un estudio serio en el ámbito de la falología de forma organizada y de forma científica”. Hjartarson toma el tema muy en serio y cuenta la importancia que se le dio en el mundo antiguo cuando era venerado resaltando su importancia como integrante del proceso reproductivo.
Existen algunos mitos que aseguran que en la antigua Roma los solados eran promovidos de acuerdo al tamaño de su pene. En Egipto, dice una historia que Set -el dios del inframundo- asesinó a su hermano y luego le cortó el pene para luego introducirlo en el Río Nilo, lo que provocó su fertilidad. Además de estas dos historias, se han encontrado en todo el mundo y diferentes culturas, esculturas y estatuas con formas fálicas con motivo de celebración viril y fértil.
Hjartarson quiere cambiar la visión actual que existe del pene, convertido en un tema tabú y censurado en algunas sociedades.
Entre la colección del museo, resaltan el falo de un cachalote -el más grande del museo-, de 70 kilogramos de peso y 1,7 metros de largo. Al otro lado de la balanza y el centímetro, encontramos el pene de un hamster, de tan solo 2 milímetros y solo observable con una lupa. Después de conocer todo esto ¿Te animas a conocer al Museo del Pene?
Foto: Viaja Blog
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