Experiencias de un “viajero vagabundo”
Por Juan Luis Pérez, el 26 de junio de 2009
Viajar por el mundo no sólo significa conocer increíbles y exóticos lugares durante unas vacaciones, sino que, para muchos, tiene que ver con una forma de diferente de vivir la vida. En esta ocasión, Juan Villarino, el argentino autor del libro “Vagabundeando en el Eje del Mal – Redescubriendo Irak, Irán y Afganistán a dedo”, cuenta sus experiencias e invita a descubrir un mundo muy desconocido por muchos.

- ¿Qué significa, para usted, ser un “viajero vagabundo”?
- Ser nómada es tener una relación particular con el movimiento, un compromiso con él. Es poner el cuerpo para procurarse la empatía con los seis mil millones de otros. Pero, para esto, es necesario decidir entre la disyuntiva de llevar una vida bohemia, vagabunda pero cargada de sentido o apostar a lo seguro: un estudio que permita generar un ingreso estable.
- En lo particular, ¿cómo se dio cuenta que éste es el estilo de vida que quiere?
- Desde que era estudiante universitario sentí una pulsión por tomar los caminos, soñaba con irme a recorrer el mundo como mochilero. Lógicamente, empecé por casa, primero dos días a Villa Gesell, provincia de Buenos Aires y, más tarde viajes de un mes a Córdoba y el Noroeste argentino. Pero, entendí que este era el estilo de vida deseable para mí, en 2001, después de un viaje de tres meses en autostop por Europa. Y fue en 2005 cuando sentí que estaba listo para abandonar el modelo de vida sedentaria con viajes ocasionales para pasar a ser un viajero permanente con esporádicos períodos de descanso.
- ¿De qué manera consigue el dinero para financiar sus viajes?
- Hoy el mundo ofrece más oportunidades que nunca para vivir viajando: trabajar online para empresas en casa, hacer periodismo digital desde un blog, etcétera. Yo, vivo de la venta de mis libros y fotografías. La idea es que el viaje aporte la materia prima para la elaboración de productos culturales cuya venta permite continuar viajando, es un ciclo.

- Más allá del libro, escribe sus relatos en su blog de viajes, Acróbata del Camino, ¿cómo surgió esta necesidad?
- En primer lugar, además del placer que me produce viajar, me dije que todo carecía de sentido sino podía compartirlo a un público. Por eso es que, también, doy prioridad a comunidades periféricas sobre los sitios trillados, conocidos y fotografiados, pueblos sobre los que jamás he escuchado reseña alguna. Por otro lado, desde que había comenzado a viajar sabía que el mundo era un sitio mucho más amistoso que lo que la televisión se empeña en mostrar por lo que me propuse hacer de la hospitalidad el eje temático de mis crónicas. El tema de los estereotipos también me parece central. Todo mi periplo en Irak, Irán y Afganistán tenía precisamente el fin de desmantelar, a fuerza de evidencia, el discurso mediático oficial, que es el de un Medio Oriente intrínsecamente violento.
- Entonces si le pidieran que describa su libro, ¿diría que esa es la finalidad?
- Vagabundeando en el Eje del Mal es una detallada crónica que retrata episodios de la cotidianeidad del Mundo Islámico, sin descuidar el contexto histórico y la crítica desde una óptica sociológica. La idea es que el lector se ponga imaginariamente la mochila y cruce conmigo todas esas ciudades y desiertos y conozca a mis anfitriones y conductores, a los maestros que dan clases a la intemperie en las escuelas destruidas en Afganistán o a los granjeros del Sahara que me preguntaron si en Argentina también había estrellas.
- Si tuviera que elegir una experiencia imborrable, ¿cuál sería?
- Hay infinidad de experiencias en realidad, sin embargo, resplandece ante la selección del recuerdo, en este instante particular, la ocasión en que haciendo autostop hacia Kabul se detuvo un jeep de la policía afgana que viajaba hacia la capital. El comandante, antes de permitirme subir al vehículo, me advirtió que atravesaríamos territorio con actividad talibán y que nosotros seríamos precisamente el blanco. La semana anterior, una patrulla similar había sufrido un ataque con misiles portátiles, sin que se hubieran registrado sobrevivientes. Fueron dos horas de tensión y, a pesar de la situación, el comandante se entretenía comparando a los montes que nos rodeaban con los pechos de una mujer.

- ¿Cuáles considera que son las premisas principales a la hora de emprender una nueva aventura?
- Como dije anteriormente, elijo un itinerario que enhebre sitios relevantes al criterio de documentación que tenga al momento de viajar. No me interesa repetir postales con mi cámara fotográfica, sino explorar la historia contemporánea. Por otro lado, la manera en que viajemos va a afectar directamente el tipo de experiencias que vamos a tener. Yo elijo las que llamo “metodologías humildes de transporte”, dentro de las que mi preferida es el autostop, aunque también simpatizo con los ciclistas y aquellos que caminan sin tomar medio de transporte alguno. La idea es lograr una inter-dependencia. Así, constantemente somos invitados a pernoctar con familias locales que nos alojan y hacen conocer sus ciudades y pueblos. Además, todo viaje debe tener algo de absurdo y épico así también como un concepto.
- ¿Qué le diría a alguien que tiene ganas de empezar su camino como vagabundo pero aún no se anima?
- Primero, tener en cuenta las premisas anteriores y luego los invitaría a conciliar el concepto de nomadismo con el de disciplina, que tiene que ver también con las oportunidades laborales que existen y permiten vivir viajando. Por último, es necesario revalorizar la incertidumbre como terreno fértil de aprendizaje y generadora de anécdotas.
Si bien no todos los recorridos pueden llegar a tener situaciones extremas como las que cuenta Villarino, en cada pueblo se vive de una manera distinta, respetando culturas y tradiciones que muchas veces son desconocidas para el viajero pero que son muy interesantes por descubrir.
Tags: blog de viajes, Juan Villarino, turismo vagabundo, viajeros

28 de julio de 2009 a las 21:37
[...] una mochila al hombro y el pulgar atento, siguiendo la estrategia del caracol, Juan Villarino, recorre entre 2005 y 2007 el segmento de planisferio comprendido entre Irlanda y Tailandia, y [...]