Escuchando las melodías de la naturaleza en el bosque de bambúes
Por Juan Luis Pérez, el 24 de enero de 2010
Si estáis pensando en poco tiempo hacer un viaje de descanso a Japón, no debéis perderte algunos atractivos turísticos que os introducirán en el centro de las tradiciones de estas milenarias e históricas tierras.
En los que pueden verse las mejores colecciones de santuarios, templo y palacios de las mas importantes dinastía que gobernaron durante muchos siglos. Para ello es ideal hacer un listado de ciudades a recorrer, como Kamakura, Osaka o Kioto.
Estando en esta última hay un increíble lugar que os recomiendo no perderse es el Arashimaya, un espectáculo visual y sonoro que os parecerá impactante.
Es que en esta parte de la ciudad tiene la particularidad encontrarse un enorme bosque de bambúes, de enormes tallos, considerado un sitio sagrado para los nipones.
Aquí cuando el viento sopla, y las ráfagas se van colando entre cada una de estas plantas e ingresando en los tallos secos, para conformar una representación musical única, esta bella característica natural hace que este sitio atrajera a miles de turistas a escuchar y contemplar las melodías de la madre tierras.
Caminar por aquí es como endulzar los oídos a cada paso por los senderos hacia el templo zen de Tenryu –ji, considerado un máximo exponente de la cultura sintoísta de la ciudad que a nivel espiritual rivaliza con las establecidas en Tokio.
Es que en esta parte del mundo los diferentes credos íntimamente relacionados con el budismo se han arraigado profundamente, el mejor ejemplo de ello se puede ver plasmado en cada uno de los jardines de Japón.
Una mezcla armoniosa de todos los componentes de la tierra hacen que estas pequeñas porciones de terreno sean una hermosa representación de un paraíso natural en el cual el ritmo de las estaciones se combina de forma única.
Solo basta con contemplar este majestuoso bosque de bambúes en cada estación para asombrarse con las diferencias, en otoño cada parte de este lugar que rodea el santuario se viste de colores ocres que parecen simular a la tierra, mientras que en verano las varias tonalidades de verdes se hacen presentes para mostrar los cambios de la vida.
Es de remarcar que aquí cualquier habitante de la ciudad puede tener su propio jardín, cada casita tiene el llamado “parterre” que es la conexión que tienen los nipones con los diferentes colores de la naturaleza y el espíritu y la vida
Fotografias Flickr
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