El Jardín Botánico, un rincón oculto de Nueva York
Por Mariana Mutti, el 21 de noviembre de 2009
Cuando uno se propone viajar a la ciudad más importante de Estados Unidos son muchas los sitios que se nos vienen a la mente para visitar y recorrer. Es que desde siempre hemos sido testigos de estos lugares en cada película, serie televisiva o simplemente en una foto. Pero para quienes somos aún más curiosos, eso no es todo lo que hay en Nueva York.

Los estanques forman parte esencial de un entorno muy natural
Creo que ya he perdido la cuenta de la cantidad de veces que vi una imagen de la estatua de la libertad o de la famosa Times Square repleta de pantallas luminosas. Por eso, en esta oportunidad no hablaremos de eso que ya todos en algún momento y por algún medio hemos visto, sino de un espacio muy interesante que merece ser la pena descubierto.
Ubicado en Bronx, uno de los cinco barrios que conforman la Gran Manzana (los otros son Staten Island, Queens, Manhattan y Brooklyn), el Jardín Botánico de Nueva York es un gran lugar para conocer. Lejos del histrionismo y el alboroto de la ciudad, en este rincón oculto encontrará un sitio para relajarse y descansar.
Creado en 1891 se convierte en uno de los sitios más antiguos pero no por eso menos importante. Además, es sede de investigación de los reconocidos laboratorios de investigación vegetal, Pfizer, por lo que su prestigio proviene también por el ámbito científico.
Pero apuntando a lo que nos interesa, el Jardín es un espacio abierto en el que todos podrán encontrar un momento en tranquilidad. Es que el paisaje natural que se compone por 45 jardines, produce un sentimiento de calma constante que logre que uno consiga olvidarse de los agobios rutinarios para disfrutar de un instante muy diferente.

Una gran cantidad de especies vegetales abundan en el parque. Gran parte de la flora es autóctona
La gran parte de lo que aquí puede verse son de bosque completamente virgen y que además es cuidado perfectamente por los trabajadores del parque. Asimismo, podrá observar una gran cantidad de estanques en el que un gran cantidad de cardúmenes de colores nadan y entretienen a los más chicos.
Y como si fuera poco, siéntese a disfrutar del sonido de la caída del agua en la pequeña cascada que completa el entorno, otorgándole un toque de belleza adicional que realmente maravilla.
Por eso, si está pensando en viajar a Nueva York, no deje de visitar el Central Park, la Estatua de la Libertad y todos esos elementos simbólicos del lugar, pero tampoco se pierda la oportunidad de conocer este rinconcito oculto que lo hará olvidar de los ruidos y la aceleración de la ciudad.
Fotos: albany_tim en Flickr
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