Bretaña, esa gran desconocida (en la maleta de un viajero)
Por Brenda Zaniuk, el 31 de enero de 2010
Muchos son los viajeros que durante el año pasado han comentado sus experiencias viajeras y mostrado sus blogs de viajes al resto de nuestros lectores para enriquecer, para compartir e intercambiar.
Hoy, nuestro amigo viajero José I. Garrote (perfil de Facebook) nos ha invitado a recorrer un destino poco mentado pero muy recomendable. Es por esta razón que José se ha animado a escribirnos su experiencia viajera para que sigamos sus pasos por una Francia alternativa que va mucho más allá de París.
Descubre con nosotros el viaje de José, toma apuntes y anímate a seguir los pasos de este viajero que, sin más preámbulos, nos contará kilómetro a kilómetro su aventura en familia.
Muchos franceses tienen la sensación de no estar en su país cuando visitan Bretaña. Esta región, durante siglos separada de las corrientes culturales y comerciales del resto del país, tiene muchas más cosas en común con los celtas que con los galos.
Las ciudades medievales, los monumentos megalíticos, las gaitas, la sidra, las inigualables galletas de mantequilla, el marisco y las creperies son los estandartes de la región.
Muchas de sus ciudades más importantes quedaron dañadas tras el desembarco de Normandía y la retirada de los nazis en 1944, pero la gran mayoría han sido restauradas con gran acierto.
Quizás la mejor forma de recorrer Bretaña sea siguiendo las agujas del reloj en sentido antihorario. La ciudad fortificada de Saint Malo es un buen punto de partida para conocer el extremo noroeste de Bretaña. Muy cerca queda la magnífica abadía del Mont St. Michel, que aunque pertenece a Normandía, es de visita obligada.
Tomando como base Saint Malo se pueden visitar las medievales ciudades de Dinan y Dol de Bretagne y Comburg, en cuyo castillo pasó su infancia Chateaubriand.
También muy cerca está Cancale, verdadero paraíso para los amantes de las ostras
En Dinan reposa el corazón del caballero bretón Bertrand de Guesclin, que con 17 años derroto a varios caballeros en un torneo y luego, en la Guerra de los Cien Años, consiguió importantes victorias contra los ingleses.
En Dol de Bretagne se debe visitar, como curiosidad, el famoso “menhir du Champ Dolent”, un magnífico monumento megalítico como los que carga Obelix en las magistrales obras de Gosciny y Uderzo. Cuenta la historia que, el diablo, enfadado con la construcción de la catedral, lanzó un menhir contra la misma.
El menhir destruyó la parte superior de una de las torres de la catedral y fue a caer a unos 500 metros de distancia. Como leyenda es preciosa pero la realidad es mucho más prosaica y la torre de la catedral no llegó a terminarse por falta de financiación.
En nuestro recorrido nos encontraremos con varios monumentos de este estilo, cada uno con su propia leyenda. El de Kerloas es famoso porque aun hoy en día las mujeres embarazadas acuden a él para frotar se vientre contra el menhir, garantizando así un buen embarazo y un buen part.
Al lado de la catedral está Cathedraloscope, un interesante museo que narra cómo se construían las catedrales en la Edad Media.
Siguiendo nuestro recorrido hacia el oeste atravesaremos la preciosa costa del “granito rosa” y llegaremos a Morlaix, famoso por su viaducto de piedra y por su cervecería “Brasserie des Deux Rivieres”.
Brest, la capital noroccidental de Bretaña no tiene un especial interés para los viajeros. Destruida en su totalidad en la II Guerra Mundial, su reconstrucción la ha dejado como una ciudad anodina.
Bajando ya hacia el sur tanto la medieval Locronan como Douarnenez- la quintaesencia de las ciudades pesqueras – son dos pequeñas ciudades de parada obligatoria. Casi con toda seguridad tendremos la oportunidad de escuchar en ellas la tradicional música de gaitas, proveniente de cualquier rincón
Continuando el viaje llegaremos a la Pointe du Raz, el punto más occidental de la Francia continental, donde podemos admirar el impresionante Monumento a los Pescadores.
Más al sur está Quimper, la antigua capital de Cornouaille. Es una ciudad ideal para pasear, para admirar su catedral, la comercial Rue Kereon y para degustar los famosos macarons de Philomene.
Volviendo ya hacia el este nos adentramos en la zona “más francesa de Bretaña”, con buenas playas muy frecuentadas por los habitantes del resto del país. Las principales ciudades de esta zona son Pont Aven – famosa por haber albergado a afamados artistas como Paul Gauguin– y Lorient.
Muy cerca está Carnac, con sus impresionantes monumentos megalíticos fechados en el año 4.500 antes de Cristo que suscitan trascendentales preguntas. Existen tres alineamientos (Kermario, Menec y Kerlescan) formados por 2.395 megalitos en perfectas alineaciones rectas y circulares.
Y sin darnos cuenta, llegamos a Vannes, ciudad en la que se firmó la unión entre Bretaña y Francia en 1.532, y que destaca por su multitud de casas de entramado de madera bien conservadas.
Pero no podemos abandonar esta fascinante región sin adentrarnos en la Bretaña de las leyendas artúricas. Para ello nada mejor que, desde Vannes poner otra vez rumbo norte para llegar a Josselin – con su impresionante castillo – al bosque de Brocelandia – cuna de todas las leyendas de la Mesa Redonda – y a la abadía de Paimpont, construida en el siglo XIII.
Para salir de Bretaña, nada mejor que hacerlo por Vitré, ciudad medieval que fue una de las antiguas puertas de acceso a esta fascinante región.
Desde Vitré las alternativas son varias:
- Hacia el norte la fascinante Normandía, con gran historia pero también con un gran legado de agradecimiento a los días del Desembarco.
- Hacia el sur, los conocidos castillos del Valle del Loira.
- Y hacia el este, simplemente París.
La elección desde luego, no es fácil.
Textos: J. Ignacio
Fotografías: girolame, Luke Forshaw, nz_willowherb y macromodo en Flickr





2 de febrero de 2010 a las 21:33
Fantástico artículo de José! Todo un experto viajero!!! Mi enhorabuena!!
Y a ti también Brenda por haberlo decorado tan bien!
Un abrazo a los dos!
Viaje al atardecer
All About Cities
3 de febrero de 2010 a las 20:21
Muy interesante, realmente Francia es una materia pendiente para mí…me dan más ganas de ir!
Saludos!