Aventura en Rarotonga

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Rarotonga lo tiene todo para convertirse en el destino ideal para los turistas más aventureros. Esta isla pertenecinete al archipiélago de las Islas Cook, un estado libre asociado a Nueva Zelanda que está en la Polinesia, es la más joven de la zona, así que los efectos de la erosión son menores. Cocos, plátanos, piñas o papayas, junto a unos riscos escarpados, componen un paisaje ideal para la aventura, ya sea a pie, en bici o en las cristalinas y cálidas aguas del Océano Pacífico.

Estamos en la isla más importante del país, ya que allí está su capital, Avarua, de tan solo 5.500 habitantes, y ocupa una superficie de 67 metros cuadrados. Una de las excursiones más interesantes que podemos hacer es la ascensión hasta The Needle, el punto más alto de esta isla de origen volcánico a 400 metros sobre el nivel del mar, por su accidentado interior. Desde allí bajaremos hasta la cascada Wigmore, donde podremos disfrutar de un agradable y relajante baño.

Otra posibilidad de sumergirnos en la espectacular naturaleza de la isla de Rarotonga es hacer un tour en bicicleta, con el que además descubriremos todos los secretos de la cultura local. Hay un grupo, los Storytellers, que organizan estos recorridos por la isla, en recorridos con diferentes niveles de dificultad, en los que le muestran a los turistas la naturaleza y la cultura de las Islas Cook, además de contarle las historias, leyendas o fábulas de cada lugar por el que pasan.

Con 32 kilómetros de costa no son pocas las opciones que nos regala el mar. La mayoría de hoteles ofrecen gratis a sus clientes la posibilidad de recorrer la costa en kayak, y la playa de Muri Lagoon es un lugar ideal para practicar kite surf. Tampoco nos costará demasiado encontrar un club de buceo en el que podremos alquilar el equipo para sumergirnos en las aguas cristalinas de la isla y disfrutar de los brillantes peces tropicales, un espectáculo visual único bajo la luz del sol.

Más allá de Rarotonga, entre las otras 14 islas podemos destacar el atolón de Penryhn y su laguna azul de 223 kilómetros cuadrados, perfecta para descubrirla haciendo snorkel La laguna de Aitutaki se considera la más bella del mundo, así que queda todo dicho; mientras que la isla de Atiu es una isla virgen y exuberante, el paraíso ecologista. En su interior está la cueva de Anatakitaki, con unas piscinas de agua fresca que harán las delicias de los amantes de la espeleología.

Más información: La Razón

Foto: Robert Linsdell